Para que entendamos la importancia de poner nombre a las cosas, reproduzco a continuación un breve fragmento de una web del Ayuntamiento de Moralzarzal que nos aconsejaba hace unos años sobre la recolección de setas:
| 1º - Antes de iniciarse en esta actividad, es muy recomendable salir al campo con alguien experto en el tema y/o leer algunos libros que traten de él. Las setas son peligrosas si no se conocen y hay todos los años muertos en el mundo por consumirlas. Con esto no pretendemos desanimarte, pero hasta que conozcas perfectamente las especies, obra con suma precaución. Ten en cuenta que hay multitud de setas venenosas o tóxicas que se parecen a otras comestibles, la diferencia suele pasar desapercibida para los que no tienen experiencia. NO CONSUMAS NUNCA UNA SETA DE LA QUE NO ESTÉS COMPLETAMENTE SEGURO DE QUÉ ESPECIE SE TRATA. Las setas tienen nombre, apellido y alias y has de identificarlas al menos por los dos primeros, la Amanita Cesárea (Oronja) es un manjar, la Amanita Phalloides (Cicuta Verde) es mortal con una pequeña dosis y distinguirlas, sobre todo recién salidas, es bastante complicado. |
| 2º - Ante cualquier duda sobre la especie encontrada, NO LA COJAS Y SOBRE TODO NO LA CONSUMAS. Si estás interesado en estudiar la especie, puedes arrancar con cuidado uno o dos ejemplares con el pie entero, para luego dársela a un experto o comparar sus características en algún manual. (web del ayuntamiento de Moraelzarzal: http://www.moralzarzal.com/setas/reglas.htm las mayúsculas son originales, el subrayado es nuestro) Como vemos, la clave para estar seguro de la seta que comemos es sabernos bien su nombre; nombrar algo es conocerlo mejor. Veamos ahora una cita de Nietzsche: ¿Qué es la originalidad? Es ver algo que aún no tiene nombre, que todavía no puede denominarse, aunque esté a los ojos de todos. Los hombres suelen ser de tal modo que para ver algo necesitan antes que ello tenga nombre. Con gran frecuencia los originales han sido quienes han puesto nombres a las cosas. [Nietzsche, La gaya ciencia: § 261] ¿Por qué triunfan unos neologismos como overbooking, airbag, marketing o flashback y parecen fracasar otros como feedback, link, car wash o dumping? Son los hablantes los que deciden en última instancia si el nombre está bien puesto o no, si el nombre sirve para su función primordial de simbolizar el objeto, la acción o la cualidad. Recordemos los versos de Juan Ramón respecto a los nombres de las cosas:
¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
...Que mi palabra sea la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman a las cosas...
¡Inteligencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
La siguiente canción de Bob Dylan nos habla también de nombrar las cosas, en este caso los animales (en el vídeo se observa también algún ejemplo de simbolización de los animales mediante el dibujo de los hombres primitivos): |
Conceptos de la entrada: concepto de simbolización, concepto de nombre. La ventana indiscreta